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Baja California Sur apuesta por el turismo responsable y la conservación de sus ecosistemas

El encuentro IATI Travel Shakers Marine Camp recorrió Cabo Pulmo, La Ventana, La Paz y Todos Santos para mostrar cómo la conservación marina y la participación de las comunidades locales pueden impulsar nuevas formas de viajar.

Bucear entre arrecifes, observar la fauna marina, practicar surf y descubrir paisajes donde el desierto se encuentra con el mar son algunas de las experiencias que hacen de Baja California Sur uno de los destinos más atractivos para los amantes de la naturaleza. Sin embargo, detrás de esta oferta también existe una historia de comunidades que han encontrado en la conservación una oportunidad para diversificar su economía y construir nuevas alternativas de desarrollo.

Con esta perspectiva, IATI Seguros realizó Travel Shakers Marine Camp, un encuentro que combinó actividades al aire libre con conversaciones sobre turismo responsable, protección de los ecosistemas y proyectos impulsados por habitantes y operadores turísticos de la región.

El recorrido incluyó cuatro destinos: Cabo Pulmo, La Ventana, La Paz y Todos Santos. A través de experiencias como el buceo, la observación de fauna marina y el surf, los participantes conocieron iniciativas que buscan vincular la actividad turística con el cuidado del entorno natural y el fortalecimiento de las economías locales.

La propuesta cobra relevancia en una entidad que recibió alrededor de 3.8 millones de turistas en establecimientos de hospedaje durante 2025. De acuerdo con indicadores de la Secretaría de Turismo y Economía de Baja California Sur, la derrama turística alcanzó los 23 mil 747 millones de pesos entre enero y octubre de ese año, un incremento de 14.3% respecto al mismo periodo de 2024.

En este contexto, la conservación de los paisajes y la biodiversidad representa un elemento fundamental para la continuidad de las experiencias que atraen a los visitantes. También pone sobre la mesa la importancia de involucrar a las comunidades en la prestación de servicios y en las decisiones relacionadas con el aprovechamiento de sus recursos naturales.

Uno de los ejemplos más representativos se encuentra en Cabo Pulmo, donde Judith Castro, presidenta del Consejo Asesor del Parque Nacional e integrante de una de las familias originarias de la comunidad, compartió la transformación de esta localidad, que pasó de depender de la pesca a desarrollar actividades turísticas vinculadas con la protección del ecosistema marino.

Desde que el área fue decretada parque nacional en 1995, la conservación del arrecife se convirtió en un eje de su desarrollo. Un estudio publicado en la revista científica PLOS ONE documentó un incremento de 463% en la biomasa de peces entre 1999 y 2009, resultado que posicionó a Cabo Pulmo como un caso relevante de recuperación marina.

La experiencia muestra cómo la participación comunitaria puede contribuir a proteger un entorno natural y, al mismo tiempo, generar oportunidades económicas mediante actividades como el buceo y el turismo de naturaleza.

En La Ventana, el encuentro abordó otro desafío: la conservación de los tiburones y la búsqueda de alternativas económicas para las comunidades pesqueras. Frida Lara Lizardi, bióloga marina, investigadora y conservacionista especializada en tiburones del Pacífico Oriental Tropical, presentó un proyecto de trabajo con pescadores artesanales del canal de la Isla Cerralvo, frente a La Ventana y Agua Amarga.

La iniciativa busca acompañar a los pescadores en la transición de la captura de tiburones hacia actividades relacionadas con el turismo de conservación y los recorridos científicos. Para ello, promueve la capacitación y el aprovechamiento de los conocimientos que los habitantes han adquirido durante años de interacción con el mar.

Este enfoque permite explorar nuevas fuentes de ingreso mientras se fortalece la investigación marina y la protección de las especies. También reconoce el papel de los pescadores como aliados en la conservación y como protagonistas de una oferta turística más conectada con el territorio.

Más allá de las conversaciones, Baja California Sur ofrece distintas maneras de acercarse a su riqueza natural. Cabo Pulmo destaca por sus experiencias de buceo y snorkel; La Ventana y El Sargento atraen a quienes practican kitesurf y windsurf, mientras que Todos Santos, Pescadero y Cerritos ofrecen escenarios para el surf, el senderismo y los recorridos entre costa y desierto.

Para disfrutar de estas actividades de manera responsable, es importante informarse sobre las condiciones de cada sitio, contratar prestadores de servicios adecuados y seguir las recomendaciones de guías e instructores. En las áreas naturales protegidas, esto también implica respetar las reglas de acceso, la señalización y las actividades permitidas. En Cabo Pulmo, por ejemplo, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas recomienda utilizar prestadores autorizados y atender las indicaciones del personal del parque.

Con la colaboración institucional del Fideicomiso de Turismo de La Paz, Marine Camp formó parte de IATI Travel Shakers, iniciativa que promueve el turismo responsable a partir de tres ejes: medioambiente, cultura y economía local. La experiencia buscó mostrar que viajar también implica conocer las historias de las comunidades, reconocer los desafíos de conservación y tomar decisiones que favorezcan el desarrollo del destino.

“En IATI entendemos que viajar con tranquilidad también significa comprender el destino que estamos visitando. Baja California Sur permite disfrutar experiencias extraordinarias, pero al mismo tiempo deja muy claro que el turismo depende de ecosistemas que debemos respetar y conservar. Con Travel Shakers queremos contribuir a que más viajeros conozcan no solamente qué pueden hacer en un destino, sino cómo pueden hacerlo de una manera más responsable”, señaló Alfonso Calzado, CEO de IATI Seguros.

Así, Baja California Sur invita a replantear la forma de explorar sus playas, arrecifes y comunidades: no solo como escenarios para la aventura, sino como territorios vivos cuya riqueza natural y cultural depende también de la manera en que se visitan. Porque, en el turismo de naturaleza, una experiencia memorable puede comenzar con la aventura, pero adquiere un significado más profundo cuando contribuye a preservar aquello que la hace posible.

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