El cambio de temporada también se refleja en el cabello. Descubre cómo adaptar tu rutina de belleza para mantenerlo suave, fuerte y con movimiento.
El otoño invita a renovar nuestros rituales de belleza y el cabello no es la excepción. Si últimamente encuentras más pelo en el cepillo o en la regadera, no necesariamente significa que algo esté mal. Los ciclos naturales del cabello pueden presentar variaciones estacionales y, además, el lavado suele ser el momento en que más notamos los cabellos que ya se desprendieron.
Un estudio publicado en 2026 en el International Journal of Cosmetic Science, que analizó 12 investigaciones con 805 participantes de ocho países, encontró que durante el lavado se observa una mayor cantidad de cabello desprendido. Esto no significa que bañarse provoque la caída.

Más que cambiar radicalmente tu rutina, la clave está en tratar tu melena con suavidad. Elige un shampoo adecuado para tu cuero cabelludo, utiliza acondicionador, desenreda comenzando por las puntas y modera el uso de herramientas de calor. También procura evitar los peinados demasiado ajustados, que pueden generar tensión y favorecer el daño capilar.
Recuerda que no es lo mismo la caída desde la raíz que el quiebre provocado por el calor o la fricción. Si notas pérdida persistente, menor densidad o zonas con menos cabello, lo recomendable es consultar a un dermatólogo.
Esta temporada, dale un respiro a tu melena: menos agresiones, más hidratación y una rutina que responda a sus necesidades. Porque un cabello bonito también es resultado de pequeños gestos cotidianos.

